Cuando terminas un test, tu informe empieza con tres datos: una puntuación (por ejemplo, 114), un percentil (P82) y un intervalo de confianza (106–122). Parecen tres formas de decir lo mismo, pero cada uno responde a una pregunta distinta.

La puntuación: tu posición en una escala común

La puntuación se expresa en la escala que usan casi todas las baterías cognitivas: media 100 y desviación típica 15. No es una cantidad absoluta de «inteligencia», sino una posición relativa. Un 115 está una desviación típica por encima de la media; un 85, una por debajo. Por eso 130 no es «el doble» que 65: son posiciones en una distribución, no kilos ni metros.

El percentil: a cuántas personas superas

El percentil traduce esa posición a algo más intuitivo: el porcentaje aproximado de la población de referencia que obtiene una puntuación inferior a la tuya. P82 significa que superas al 82 % y que un 18 % puntúa igual o por encima.

PuntuaciónPercentil aproximadoLectura
70P2Muy por debajo de la media
85P16Por debajo de la media
100P50Justo en la media
115P84Por encima de la media
130P98Muy por encima de la media

Fíjate en que el percentil no avanza al mismo ritmo que la puntuación: cerca de la media, pocos puntos mueven muchos percentiles; en los extremos, ocurre lo contrario.

El intervalo de confianza: el margen de error honesto

Ninguna prueba mide sin error. Si repitieras el test otro día, con otras preguntas del mismo nivel, obtendrías un resultado algo distinto. El intervalo de confianza del 95 % indica el rango donde probablemente está tu puntuación «real». Con 12 preguntas, ese margen ronda los ±8 puntos; por eso preferimos enseñártelo a esconderlo.

Regla práctica: si dos resultados tienen intervalos que se solapan mucho, no hay una diferencia clara entre ellos.

Cómo usar el informe

  • Compara dominios, no personas. Lo más útil de tu perfil es ver qué capacidad destaca y cuál tiene más margen.
  • Mira tendencias, no un solo dato. Repite un dominio al cabo de unas semanas y observa la curva en tu dashboard.
  • Sigue el plan de entrenamiento. Cada informe propone ejercicios concretos para la habilidad evaluada.

Y recuerda: es una estimación orientativa para conocerte y entrenar, no un diagnóstico clínico.